Marca para un centro de belleza que llegó a molaría llamándose Cosmetic Beauty y pidiendo a gritos un rediseño de branding. Sus tres socios: un maquillador, una peluquera y una esthéticienne sentían que eran un centro de belleza más, sin personalidad. Y lo eran. Por poco tiempo.

Con este cambio de imagen radical, salieron al mercado por un lado que nadie se esperaba (ni siquiera nosotros) y que conquistó a tanta gente, que tuvieron que buscar un local más grande. Fabricantes de piropos. El beneficio de ponerte en manos de un maquillador convertido en nombre. Una promesa clara, directa y poética en el primer paso.

Un concepto con un recorrido largo. Un marca con labia. El tipo de marca que -habrás deducido ya- nos chifla crear.

Hortaleza 20, 2-izq
28013 – Madrid